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Shakira ya no es la dueña de sus canciones: la moda que va imponiéndose entre los cantantes

Últimamente es moda entre los cantantes vender los derechos de sus canciones, total o parcialmente. Shakira pasó hace unos días a formar parte de esa lista.

La venta de Shakira incluye todos los hits que le han dado fama y renombre en el mundo, tales como “Suerte”, “Hips Don’t Lie” y hasta “Waka Waka”, la canción del mundial del 2010 en Sudáfrica.

Los 145 temas cedidos por la cantante latina más vendida en el mundo, ahora son propiedad de Hipgnosis Song Fund. La firma sin dudas ha hecho la mejor compra de su historia ya que, hasta el momento, 80 millones de discos han esparcido estas canciones produciendo ganancias.

Aunque los detalles sobre el negocio son desconocidos para el público, se estima una suma multimillonaria. Ello se debe a que el pago de la empresa británica generalmente representa la misma cantidad de dinero que 15 años de franquicias. En palabras a la BBC, del fundador de Hipgnosis, Merck Mercuriadis, aparte de la reducción fiscal la mayoría de los dueños adquiere “25 años de dinero de una sola vez”.

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El trato simboliza ganancias para ambas partes. Los cantantes, entre los que también se encuentran Neil Young y Blondie, aseguran sus ingresos y los adelantan. Por su parte la compañía puede vender el uso de la música en películas, series y spots televisivos, así como nuevas adaptaciones e interpretaciones por otros artistas.

Shakira no es la única que ha vendido los derechos de sus canciones a Hipgnosis. Otros como Nile Rodgers, Chrissie Hynde, Barry Manilow y Lindsey Buckingham de Fleetwood Mac, se han llevado miles de millones de dólares de la misma empresa en años recientes.

Razones de Hipgnosis por la música de Shakira

La música de Shakira es particularmente importante para Hipgnosis, por los grandes triunfos que ha cultivado continuamente durante las tres últimas décadas. Expresión de ello son los tres premios Grammy y los doce Grammy Latinos que ganó con 13 años de edad, en 1991, cuando se escuchó su primer disco.

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Así mismo resultaron las victorias de su primer disco en idioma inglés, Laudry Service, cuyas ventas se dispararon sobre los 13 millones. Varios de los temas ocuparon el primer lugar en listas de éxitos de múltiples países. Tal es el caso de “Underneath Your Clothes” y “Whenever, Wherever”.

Y el último álbum de la cantante no fue menos que los anteriores. Estados Unidos categorizó “El Dorado” como Disco de Diamante, reconocimiento expedido a los álbumes con las mayores ventas.

Además, existen solo tres mujeres artistas con dos videos reproducidos más de 2 mil millones de veces en YouTube, y Shakira es una de ellas. A ello se añaden los shows colaborativos en los que ha participado la cantante, como el que interpretó con Jennifer López en el descanso del Super Bowl del pasado año, todo lo cual incrementa el valor de su música.

¿Por qué esta nueva moda entre los cantautores?

La justificación más fuerte es la certeza de sus ganancias, lo que les brinda estabilidad monetaria. Vendiendo los derechos ya no tienen que depender de la posibilidad de que sus canciones sean exitosas o no, en 25 años por venir. En otras palabras, ganan ahora el dinero de 25 años y se despiden de sus preocupaciones.

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Tampoco hace daño la visión de trabajo de Hipgnosis. La compañía no busca abusar de los derechos comprados sino gestionar meticulosamente cada una de las composiciones que obtiene para asegurar la herencia musical de cada autor.

Un ejemplo fehaciente fue la compra de la mitad del cancionero de Neil Young. El compromiso de que su popular tema “Heart of Gold” jamás se utilizará en trivialidades como comerciales de alimentos, fue una de las garantías en el contrato con el cantante.

Otro punto que ha motivado esta moda es la aparición de algunas otras compañías interesadas en el negocio. Por ejemplo, KKR (Kohlberg Kravis Roberts), Universal Music y Primary Wave.

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En estos días 500 canciones de Ryan Tedder fueron a parar a manos de KKR, entre las que sobresalen las célebres “Sucker”, “Into It” y “Happier”. Por su parte Universal Music es la nueva dueña de las 600 pistas de Bob Dylan, mientras que Primary Wave se está haciendo cargo de los catálogos de Stevie Nicks, Leo Sayer, Leon Russell y Air Supply.

En especial para Shakira, un evidente estímulo parece haber sido los 17 millones de dólares por los que la demandó el gobierno de España.

Otros pros de las nuevas ventas de derechos

En primer lugar, cuando el que compra no es profesional en esa actividad las complicaciones, molestias y disgustos son frecuentes para ambas partes. Muchas de las veces terminan en conflictos que duran años.

En los 80 Michael Jackson adquirió los derechos de la música de los Beatles. Ello llevó a choques con uno de los miembros del grupo Paul McCartney.

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Otro ejemplo lo protagonizaron Prince y el sello Warner en una guerra por la posesión de la música que abarcó casi toda la década de los 90. Y finalmente Taylor Swift, quien ha tenido que rehacer sus seis primeros discos tras la obtención de las canciones, en contra de su decisión, por parte de una compañía privada.

Las empresas expertas defienden los intereses de los artistas para con su música. Además, deciden conjuntamente las cláusulas de los contratos respetando los deseos de los creadores.

Igualmente, no exigen la venta de todas las canciones. Los autores pueden deliberar con la parte de su música que decidan quedarse, tal como lo hizo Neil Young. Y una ventaja que se destaca en este tipo de transacciones es la eliminación de las posibles guerras familiares por la herencia musical una vez que haya fallecido el artista.

Volviendo a la cantante que nos ocupa, Shakira ha señalado que para ella Hipgnosis encarna el nuevo hogar para su obra. De cualquier manera, la cantante es también compositora, y lo que escriba a partir de este momento, que no está contemplado en la venta recién hecha, seguramente alcanzará el triunfo tan fácilmente como sus logros previos.

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