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“Ha sido una vida tan buena”: el tatuaje que les recuerda cómo era su padre

Anna Harp y Abrielle Clausing, con 27 y 21 años de edad respectivamente se han tatuado una frase de quien fuera para ellas “el trabajador más entregado” y “la persona más desinteresada”, su padre Rudolph Clausing. El tatuaje será un recordatorio permanente del gran hombre que les dio la vida.

Hace casi dos años que apareció el COVID-19 y comenzó a tomar vidas y esperanzas. Estados Unidos ha sido uno de los países más afectados, con un conteo que supera los 34 millones de enfermos y las 620 mil personas fallecidas.

Rudolph Clausing fue una de las víctimas de esta nefasta enfermedad. Para su familia y mayormente sus hijos fue una huella espantosa. Sin embargo, sus hijas Anna Harp y Abrielle Clausing tradujeron el impactante dolor precedido por varias semanas de resistencia al COVID, en un bonito recuerdo.

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La admiración era solo uno de los sentimientos de Anna Harp por su padre, y lo expresó de esta forma en Good Morning America: “Era amigo de todos. Siempre veía lo mejor en todos (…) Estábamos en la tienda sentados en el coche… y él siempre salía a hablar con alguien como si lo hubiera conocido desde siempre. Siempre he admirado eso de él, que tan fácilmente podía hacer sonreír a alguien”.

Y ahí no se detuvieron los halagos para con Rudolph. Ambas muchachas, Abrielle y Anna, piensan en su padre como “el trabajador más entregado” y “la persona más desinteresada” de sus vidas y así lo califican.

Para el resto del mundo quizás solo fuera un padre de familia que se separó definitivamente de sus seis hijos por culpa de la pandemia del COVID, y que resistió el virus casi dos meses hasta que una condición pulmonar hereditaria previa agotó sus fuerzas evitándole rebasar la enfermedad. Pero para Anna y Abrielle era el mundo en una persona.

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Las declaraciones de Anna muestran los temores de las hermanas antes de perder a su ser querido: “Mi hermana y yo, durante todo el año anterior a que le dio COVID, estábamos obsesionados con su salud (…) Fue nuestra peor pesadilla hecha realidad (…) Una vez que regresó al hospital, fue como, interminable, como si no hubiera buenas noticias, básicamente, como si no se estuviera recuperando (…) Parecía que sus pulmones estaban cansados y ya no podían funcionar”.

Finalmente cuando Rudolph se agravó, su esposa y sus dos hijas pudieron visitarlo y decirle adiós. Fue entonces que percibieron un papel con un mensaje escrito por Rudolph en el suelo de la habitación del hospital: “Ha sido una vida tan buena”. Las palabras fueron conmovedoras y en buena medida sorprendieron a las hermanas por el significado que guardaban.

“Era una persona tan desinteresada como para estar pensando en otras personas en los últimos momentos de su vida. Pensó en escribirnos esta nota, para que supiéramos que tenía una buena vida y que estaba en paz con la vida que tenía (…) Eso muestra el tipo de persona que era”, comentó Anna sobre su padre.

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El 13 de enero se dio la penosa noticia del deceso de Rudolph Clausing a causa del COVID-19. Abrielle y Anna lo lloraron junto a la familia y días después acordaron la permanencia del mensaje de su padre en un tatuaje. Para ello hicieron un viaje en auto desde su hogar en Siloam Springs, Arkansas hasta Tulsa, en Oklahoma y se grabaron en los brazos la última lección que les brindó su padre.

Una de las muchachas afirmó “Fue realmente importante para nosotros porque lo amamos mucho (…) Esta era la única forma en que podíamos pensar en mostrarlo y tener este recordatorio todos los días de que él vivió una vida tan buena”.

Anna y Abrielle contaron con el apoyo del tatuador Dustin Cleveland, conocido de Anna, que se esmeró en la calidad del trabajo por el alcance y el valor sentimental de estos tatuajes para las chicas. Una vez finalizados los tatuajes, las hermanas publicaron el recordatorio a su padre en un video de TikTok, y tanto su asombro como las vistas y los comentarios de apoyo han seguido incrementándose desde entonces.

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