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¿Es realmente el segundo hijo más rebelde?

Si eres un segundo hijo o hija este tema te traerá gratos recuerdos de tu infancia. Si eres madre o padre de un segundo hijo, no pierdas la paciencia, aquí te explicamos por qué tienden a ser un poco más rebeldes que el primero.

Si bien es una tendencia, recuerda que todos somos diferentes, y los segundos hijos también pueden ser muy dóciles. Dado que los niños son como esponjas que absorben todo, sobre todo las actitudes, en tus manos y las de tu familia está gran parte del poder para elegir si es un nene revoltoso o tranquilo.

¿Puede el ambiente influir? o ¿Existe un Patron?

¿Nunca has oído que los niños todo lo ven, y todo lo tratan de imitar? Lamentablemente es real. Y por eso todo a su alrededor es una fuerte influencia en su carácter. De ahí que sea necesario tener cuidado con los detalles del ambiente en que los crías, desde las personas con que interactúan, niños y adultos, hasta el espacio en que se mueven.

No obstante los padres somos el patrón principal para nuestros hijos. Con nosotros pasan la mayor parte del tiempo, y aunque juremos que la formación y las enseñanzas han sido las mismas que con el primogénito, el trato nunca es igual de un hijo a otro. Por tanto si alguien tiene la culpa de que sean niños inquietos, ¡somos nosotros!

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Ahora bien, ¿por qué es diferente el trato y no lo percibimos?

Sencillamente porque el primer hijo se lleva casi todo el estrés y el miedo de ser padres. Con el primero parecemos cámaras de seguridad, grabando mentalmente todo lo que hacen y lo que hacemos para que no lloren o se enfermen. Y si bien es inevitable que nos preocupemos, también es malo llegar al extremo de la sobreprotección.

Cuando llega el segundo hijo estamos “curados de espanto”, pensamos que ya lo hemos vivido todo y nos calmamos un poco. Sinceramente, nunca nos relajamos del todo, pero tampoco llegamos al punto de tensión y agobio que vivimos con el primer niño.

Pero además… el pequeño quiere ganar

Adicionalmente, cuando hay dos niños ya existe competencia por nuestra atención. Y aunque intentemos que ambos se sientan satisfechos con nuestros cuidados, casi nunca es posible.

Las distintas situaciones de la vida hacen que uno o el otro requiera más esmero, habitualmente el pequeño. De ahí que también adquiera cierta noción de que sus necesidades son una prioridad para toda la familia, ¡y lo aproveche!

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Pero además, el segundo nene quiere ganar la competencia. Por estar rivalizando con su hermano, trata de llamar más la atención de los padres. Para ello emplea todo lo que tenga a su disposición: objetos, personas, mascotas, ¡todo! Anhela y prueba reproducir y hasta exceder las acciones del mayor, buenas o malas. Simplemente trata de no quedarse detrás. Así que es importante que el primogénito sea ejemplo de buenas obras.

Un consejo final

Sigue tu segundo hijo con el mismo rigor y amor que al primero, y estimula su imaginación y su actitud con buenos modelos. De lo contrario te tocará lidiar con su diablillo interno.