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Blancanieves: el cuento que nunca apareció en las pantallas

Entre los cuentos de hadas más notorios de todos los tiempos está Blancanieves. Todos conocemos la película de la niña que luego de sufrir varias vicisitudes junto a siete enanos amigos, muerde una manzana envenenada y es rescatada de la muerte por el apuesto príncipe de sus sueños.

El mensaje principal de la Blancanieves de Disney es la victoria de la bondad sobre la maldad. No obstante, los detalles de la historia real escrita por los hermanos Grimm distan de ser ingenuos y tiernos como se muestra en el filme.

De la Blancanieves de los Grimm a la de Disney…

La película de Disney “Blancanieves y los siete enanitos” se estrenó en 1937. Es el primer largometraje animado musical y con los años ha educado y entretenido a miles de niños en todo el mundo. Incluso está en el top 10 de los filmes que más dinero han recaudado en la industria cinematográfica.

Pero la leyenda original era mucho más lúgubre y funesta. Por eso Walt Disney decidió eliminar algunos elementos de la narración y dejarla lo más aceptable posible para su público meta: los niños. De ahí que la adaptación terminó siendo entrañable, inocente y feliz.

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Si bien los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm eran escritores alemanes bien cultivados e instruidos, su objetivo no era complacer a los infantes. Gran parte de su vida la dedicaron a coleccionar fábulas y cuentos tradicionales para luego transformarlos en libros de amenos relatos para todas las edades.

¿Qué elementos excluyó Walt Disney en su adaptación de Blancanieves?

El primer cambio que introdujo Disney en su adaptación fue la edad de Blancanieves. Los Grimm le habían dado 7 años de edad mientras que Disney duplicó ese número. De cualquier forma, una adolescente de 14 años tampoco está lista para ser desposada pero llama menos la atención el matrimonio a esa edad.

La segunda modificación tuvo que ver con la reina bruja y sus órdenes al cazador. En la fábula inicial la reina sí envió a un cazador a matar a Blancanieves y pidió “sus pulmones y su hígado” como evidencia del asesinato. El cazador compadecido de la pequeña destripó un jabalí y le extrajo los órganos para la reina.

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Lo que afortunadamente se excluyó en la adaptación estadounidense fue que una vez que la reina recibió las vísceras se las comió con urgencia. Aparentemente tenía que terminar algún ritual de esa forma, supuestamente absorbiendo la energía de su enemiga.

Las tres ideas tramadas por la bruja para desaparecer a Blancanieves fueron otro de los elementos suprimidos en el filme. En este solo apareció la manzana envenenada.

Los tres modos en que la reina esbozó la muerte de la niña fueron con un corsé, un peine envenenado y la famosa manzana. Es importante señalar la credulidad de Blancanieves, puesto que sufrió los tres planes malévolos. Un poco de astucia no le habría hecho daño.

El objetivo de las primeras dos tretas era ahogar a la niña con un ceñido corsé o envenenarla cuando acercara un peine tóxico a su pelo. Como resultado Blancanieves se desploma en ambas ocasiones y justo antes de fallecer, los enanos cortan los cordones y le quitan el peine, respectivamente, y ella vuelve a respirar. Ninguna de esas intrigas llegó a la gran pantalla.

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La única que se popularizó fue la manzana, que dio paso al próximo elemento eliminado de “Blancanieves y los siete enanitos”: la actitud codiciosa del príncipe. Según la historia auténtica, cuando la pequeña yacía en su ataúd, surgió el príncipe. Luego de cruzar todo el bosque y notar la belleza de la niña trató de que los enanos se la vendieran. ¡No muy romántico de su parte!

Después de insistir varias veces en la compra, los enanos se dieron por vencidos y… ¡vendieron a Blancanieves! Cuando los lacayos del príncipe cargan el pesado ataúd y emprenden el viaje de regreso a su palacio, alguien da un traspié y Blancanieves termina despierta en la tierra. El impacto contra el suelo expulsó la manzana por su boca. Así que no fue un beso lo que la despertó.

A pesar de todas las exclusiones de la película, la parte romántica del final es común a ambas historias, la de los Grimm y la de Disney. El príncipe desposa a la niña fruto de un profundo amor entre los dos.

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Pero, ¿cómo termina la bruja malvada? 

El desenlace de la fábula no favoreció a la bruja en ninguna de las dos versiones. En el guion de Disney la maldad de la reina muere con ella al caer de un precipicio cuando era cazada por los siete enanos.

En el cuento de los Grimm, la bruja tiene que bailar hasta morir como escarmiento por su crueldad, el último detalle funesto que felizmente nunca vimos. El relato exacto de esta parte es: “Pusieron un par de zapatos de hierro en brasas. Fueron traídos con pinzas y colocados delante de ella. Se vio obligada a ponerse los zapatos al rojo vivo y a bailar hasta que cayó muerta”.

Aunque muchos estén en desacuerdo con las transformaciones de la adaptación para el cine, en el momento en que se estrenó la película fueron bienvenidas. Recién finalizaba una guerra mundial y un poco de distracción inocente era más que necesaria.

Por su parte, Jacob y Wilhelm Grimm vivieron momentos históricos completamente distintos. Las particularidades espeluznantes y tétricas de sus narraciones podían consentirse en los siglos XVIII y XIX, en que fueron creadas.

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